viernes

El color del oro verde

(Léase de forma interrogativa).

Entré pensando que únicamente iba a pasar el rato, tomar un café y salir para seguir estando en cualquier otra parte. Llegué y sentí miedo. Imaginaba un espacio lleno de hacedores de palabras, historias o efigies retóricas que me dejaran helado y contemplativo. De verdad creí que dentro latía un mundo de hojas de papel que iban y venían como claras palomas en vuelo. Entré realmente esperando algo.

Sabía que había llegado a un lugar para siempre.

Realmente el lugar estaba vacío y una luz amarilla también empolvada, se derramaba sobre una mesa pequeña y con aspecto avejentado, un rostro que de mucho tiempo de entregarse a la sencilla función de observar y ser observado. Esa silla, me permitiría darle la espalda a la claridad. Estaba ahí para entregarme por largas horas a ver como pasa el tiempo. Llevaba un lobro que después se convertiría en mi novela favorita.

Encontraría a la Maga.

La lectura pasaba. Mis ojos iban de un lado al otro de la página, saltando por el libro. La mujer que pasa cadenciosa y con sonrisa bondadosa, hablaba francés. Después de mi paso por ese lugar sería un experto en café.

Fue en el oro verde donde hice mi primer viaje a la nostalgia. Me hacía falta el pedazo de tierra que había dejado para venirme al mar. EN aquél lugar había quedado mi raíz. Estaba al borde del llanto con el paso de aquellas imágenes. Eran entonces, aquellos, mis mejores amigos, los que acompañaran la gestación de mis más ingenuos sueños.

Era verde el color del oro aquél al que llegara.

(invierta aquí la indicación inicial)

¿No, El color de ese lugar es sepia. Llegué para que ese lugar se viniera conmigo, que viva acompañándome, permaneciendo con la reiteración fiera de los gerundios. El lugar estaba vacío, es cierto, pero vería llegar a mis grandes amigos sin si quiera sospecharlo. Ahora he visto ir y venir a los hacedores de palabras, he visto como hacen de papeles blancos, tiernas palomas. Una vez más las vidavueltas me han llevado a regresar. También es cierto que aquella novela es genial y no he encontrado aún a la Maga. ahora estoy convencido de que la mejor manera de vivir es de forma interrogativa?

Posdata.

Si usted, amable lector, ha enviado a algún comentario a la dirección de correo que aparece como mía en la parte superior derecha de la columna, le suplico me lo reenvíe a la que más adelante confirmaré. gus_tavo84@hotmail.com (generalmente suprimen el 84). A la vuelta!

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